jueves, 21 de junio de 2012

La cuestión del humanismo y la importancia de la razón en la Historia de la Cultura.


Esta entrada nace con dos propósitos, el primero de ellos es retomar la cuestión de la evolución tratando la cuestión de la humanización y, el segundo de estos, introducir una cuestión fundamental dentro de la organización de la filosofía antropológica que es la Historia de la cultura. Así, presentaré esta rama del conocimiento comentando aunque sea por encima sus planteamientos, objetivos y núcleos de estudio que es la cuestión de la humanitas (concepto ampliamente tratado en este blog y del que podemos decir de forma resumida que lo definimos  por “naturaleza humana”. Es decir, una esencia común o un “suelo firme” en el que apoyar la idea de lo que seamos. Así, esta cuestión la hemos tratado de forma profunda en las entradas dedicadas a los franceses J. P. Sartre y M. Foucault).



Pese a que las cuestiones que estudia la Historia de la Cultura han sido tratadas por los más importantes pensadores a lo largo del tiempo esta especialidad no toma cuerpo hasta bien entrada la segunda mitad del pasado S.XX. Surge en este momento, por parte de muchos filósofos la necesidad de analizar qué ha sido el ser humano en cada etapa histórica y cómo se ha definido su humanitas para así poder entender el momento que estamos viviendo y saber cómo responder a preguntas como: ¿Hay una definición cerrada de lo que sea el ser humano? ¿Hemos sido “lo mismo” siempre? De ser así, sucesos históricos como las dos guerras mundiales, el desarrollo nuclear, la carrera espacial, internet o el mismo telégrafo ¿Debemos entender que han ocurrido al margen de nuestra vida y que no han afectado a nuestra naturaleza? En definitiva, podemos plantear la cuestión de una forma resumida y concisa que atañe directamente a la raíz de las cuestiones planteadas: ¿Existe el concepto de humanismo?



Nace, por tanto, este nuevo saber como un intento de pensar nuestra naturaleza partiendo de la base de la imposibilidad de cosificación de esta. Es decir, sabiendo que esta, nuestra naturaleza, nunca tendrá una definición cerrada y que, por tanto, la labor de estudio de la Historia de la Cultura nunca concluirá ya que habrá que reformular todo lo planteado a medida que vayan produciéndose nuevos desarrollos y cambios culturales. Este planteamiento nos recuerda a la idea de arqueología de Foucault y al concepto de “saber radical” de Ortega y Gasset (ambas cuestiones tratadas en este blog). Veremos cómo se han dado a lo largo del tiempo distintas determinaciones sobre lo que esta sea. Por tanto, se plantea la necesidad de revalidar el significado del concepto “humanismo” y afirmar existencia de un modelo determinado en cada época. Esta es precisamente la misión de la Historia de la Cultura. Para lograr tal objetivo deberá acercarse tanto a la Historia Universal como a la Historia Social, modificarlas e influirlas para ampliar su campo de acción y lograr que colaboren en la búsqueda de lo que sea, en cada momento histórico, la esencia del hombre, su humanitas.

Este saber, en su incursión e indagaciones, va a dividir el devenir histórico de occidente en varias etapas para explicar la cuestión del humanismo mostrándonos lo que se haya dicho en cada una de estas y en los principios y fundamentos filosóficos en los que se ha basado. Siendo estos, principalmente, la razón y la educación. Entiende que hay una clara relación entre conocimiento y humanitas. La Historia de la Cultura comienza su análisis en torno al 10.000 a.C. cuando entiende que en la mentalidad humana se han producido definitivamente los cambios necesarios para que aparezca la conciencia, el saber y la necesidad de buscar nuestra esencia. Es en esta época en la que se da lo que denomina Gordon Childela revolucióndel neolítico” y que supone el paso del estilo de vida propio del paleolítico al del neolítico. Los principales cambios que dan lugar a esta revolución son tres; Primero, los asentamientos urbanos, el paso de una forma de vida nómada, o semi-nómada, a una sedentaria,sobre todo en las regiones del valle del Nilo. Segundo, la economía de producción, a partir del desarrollo de la agricultura y la ganadería, más allá del almacenamiento de animales para su posterior consumo. Se descubre el valor de la leche, los huevos y el pelaje de las bestias. Tercero, y último, la escritura, el paso de la efímera comunicación oral al establecimiento de un código que perdura en el tiempo y que es igual para todos. Estos elementos van a dar lugar a un cambio en la concepción del estilo de vida humano acercándolo al campo de lo social. Así dirá Childe, en torno a la idea de comunidad y cooperación y su importancia para el desarrollo del grupo:

“Las tradiciones artesanas no son individuales, sino colectivas. Constantemente están contribuyendo a ellas la experiencia y el saber de todos los miembros de la comunidad […] La ocupación es pública; las reglas que se aplican son el resultado de la experiencia común […] Por lo demás, la economía neolítica, en su conjunto, no hubiera podido existir sin el esfuerzo cooperativo”

CHILDE, G. Los orígenes de la civilización. Ed. F.C.E. Madrid, 1979, p. 121

La cooperación tendrá, como es de suponer, su expresión en la organización social del grupo. Es decir, a partir de ella se establecerá la sociedad y, dentro de esta, sus miembros irán adquiriendo los roles que marcarán el rumbo y organización de la comunidad. Por tanto, podemos afirmar que la principal novedad que aparece con la cooperación es la política y el nuevo poder que trae consigo. Progresivamente se pasa de valorar la destreza individual de un hombre a la del grupo viendo que la fuerza de este es la mayor posible. Surgen los pactos y acuerdos entre las personas marcando el devenir del grupo de una forma más definitiva y profunda que como lo hacen los deseos de un sujeto que para lograrlos impone su fuerza.  El poder pasa de ser físico particular a ser político común y este no se puede alcanzar si no hay consenso y acuerdos entre los miembros que lo conforman -sea una tribu, una polis griega, una ciudad medieval o un estado moderno de lo que estemos hablando-.  De ahí que se entienda que si la política, facultad exclusiva humana que nace del consenso y diálogo y que es fruto de la razón, como lo son el lenguaje y la escritura. Entonces se podrá entender que la humanitas dependa directamente de la razón y que esta, se defina a partir de los parámetros que establezca el sistema educativo del momento. Por lo que afirmamos que lo que seamos, y lleguemos a ser, dependerá de lo que hayamos aprendido a ser.
Brevemente, mencionar que la importancia que tiene para el ser humano, en el ámbito público, la aparición de los elementos culturales (el lenguaje, la escritura…), adquirira gran importancia, sobre todo, a partir del s.VIII a.C. en Grecia. El papel del lenguaje será el de establecer un código común de transmisión de información que permita expresar nuestros pensamientos y ordenar el mundo que nos rodea. Vivimos en una exterioridad que denominamos “mundo” y que interiorizamos gracias a la cultura y esto nos permite dominarla. Es decir, si conocemos como actúa el principio de causalidad en la naturaleza al ver una determinada causa podremos prever su preciso efecto –Esta idea, que en principio, puede parecer confusa es, en realidad, muy sencilla y se aclarará atendiendo al siguiente ejemplo: Si conocemos cómo actúan la Luna y el Sol podemos saber cuándo exactamente se producirá un eclipse solar, aunque este ocurra dentro de tres siglos. De ahí la idea de dominación a partir del conocimiento y la predicción-. El papel de la escritura será, principalmente, el plasmar físicamente lo expresado por el lenguaje. Este paso de lo oral a lo escrito será fundamental en el ámbito político ya que dará lugar a un sistema legislativo basado en la instauración de unas leyes que perduren en el tiempo y que no puedan modificarse caprichosamente a gusto de los gobernantes, como ocurría en Grecia hasta la aparición de Dracón en el s.VII a.C. Y que aún perdura. Ya podemos entender la importante relación que se establece entre política, cultura y educación y cómo de esta surgirá la noción de humanismo y cómo esta variará en las distintas épocas históricas. 




La Historia de la Cultura nos muestra que cada una de estas etapas va a generar un mundo nuevo en el que se definirá al ser humano y se delimitará el concepto de humanitas restringiéndolo únicamente al campo de acción de su etapa concreta. A medida que avanza el tiempo, en cada época, aparecen cuestiones de distinto carácter: social, demográfico, científico, etc. Que pondrán de relieve la carencia del modelo para dar respuesta satisfactoria a nuevas situaciones problemáticas que se planteen en el futuro, siendo esta la señal que nos advertirá de un cambio de época. Es entonces cuando surge la necesidad de crear un modelo nuevo que satisfaga nuestras necesidades y que vuelva a establecer el orden en el “caos existencial” resultante tras la desaparición del empleado hasta ese momento. Este nuevo modelo se encargará de generar una nueva tópica de la humanitas y del ser humano y, por tanto, un nuevo modelo de humanismo que estará en vigor hasta que se agote y aparezca otro. Así, al hacer el recorrido histórico que nos propone la Historia de la Cultura, vemos cómo cada modelo cumple su misión en su tiempo y el carácter de eternidad y universalidad que pretenden alcanzar sus afirmaciones es relativo y se circunscribe exclusivamente a su campo de acción temporal. Así, aunque las preguntas sean las mismas, las respuestas que puede dar un griego a las cuestiones en torno al ser humano y su esencia no son las mismas que pueda dar un hombre del Renacimiento, por ejemplo. 

Las etapas que tradicionalmente ha dividido la Historia de la Cultura en occidente, y en la que se han propuesto distintos modelos de humanismo son: Grecia, Roma, la Edad Media, el Renacimiento, la Ilustración, la época moderna del S.XIX y finalmente el S.XX –En mi opinión la modernidad, el S.XIX, no aporta un modelo nuevo de humanismo. Pero es interesante tratarlo, como etapa independiente, al suponer el fin del modelo ilustrado, entendiéndolo como culmen de este-.
 
Espero que con esta entrada se haya aclarado un poco más la importancia que ha tenido para el desarrollo del ser humano actual el concepto de razón y elementos propios de esta como son; El lenguaje oral y el escrito y su dependencia de la educación -cuestión que trataremos más profundamente en futuras entradas-. Además, hemos visto, cómo hace pocos años surgió una nueva rama dentro del ámbito filosófico, la Historia de la Cultura, que estudia el papel de la razón y su intento de definición del ser humano y cómo tras la imposibilidad de una cerrada, busca definiciones temporales que se correspondan con las distintas etapas históricas por las que ha pasado la humanidad. Entiendo que estas cuestiones aquí tratadas sirven para esclarecer un poco más cuestiones que, por su amplitud de estudio y cuestiones a tratar, se sitúan a la base primera de cualquier investigación filosófica y, por tanto, sirven como introducción a todas aquellas personas que están interesadas por la Filosofía.

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