viernes, 16 de marzo de 2012

Leibniz y la teoría de la relatividad.

Leibniz ha sido una de las mentes más preclaras que ha dado la Historia mundial, para muchos por encima de Aristóteles ó Einstein. Pero pese a ello ha sido relegado a un segundo plano en "El salón de la fama humano". Entre sus logros destacan el magnífico edificio filosófico que construyó, el primer sistema de lenguaje lógico, idear la primera calculadora (abandonando la idea al ser consciente de que aún no se había desarrollado la tecnología necesaria para poder llevarla a cabo), el cálculo binario, el cálculo diferencial, el infinitesimal y supo ver tres siglos antes que Einstein la relatividad del universo, aunque lo interpretó de un modo metafísico y no físico-matemático. No olvidemos que Leibniz, pese a todo, es un hijo de su época, Ss.XVII-XVIII.

En el S.XVI el mundo había entrado en el Renacimiento y con él llegó un nuevo paradigma. Este supuso un cambio en la visión del universo y del mismo ser humano y recibió el nombre de "la revolución científica". En esta intervinieron personajes tan famosos, e insignes, como: Copérnico, Galileo y Newton. Con ellos, como veremos, el universo pasa de ser heterogéneo (Aristóteles que dividía al cosmos en dos planos: sublunar y supralunar obedeciendo cada uno a sus propias reglas sin interactuar entre ellos) a uno homogéneo (todo el cosmos obedecía a las mismas leyes y se comportaba del mismo modo siendo todo uno). El primero aportó una visión heliocéntrica del universo que era más sencilla que la que imperaba en ese momento, el segundo la completó y amplió y el último de estos fue el que con la teoría de la gravedad supo dar una interpretación omnicomprensiva al universo al establecer una única ley que explicaba el curso de los cuerpos celestes y terrestres. Esta visión de corte mecanicista entendía que el universo, el mundo y el ser humano funcionaban como una máquina y, como tal, se comportaban de un modo determinado. Es decir, siguiendo unas leyes fijas e inmutables que rigen su comportamiento y están inscritos en su esencia (consecuencia colateral de esta apreciación es la supresión del libre albedrío, como determinó Hume). De modo que si conocemos dichas reglas podremos predecir y saber lo que ha ocurrido en el pasado u ocurrirá en cualquier momento del futuro. Las implicaciones de esta idea tan simple son enormes puesto que en último término llegamos a dominar el mundo. Con la ley de la gravedad y el concepto de fuerza Newton determinó que el universo no podía ser como suponía el paradigma anterior, basado en el esquema aristotélico-ptolemaico: Geocéntrico, cerrado, finito, completo y esférico. Tras siglos de discusiones y críticas a esta visión del universo (debemos de recordar en este punto los avances que supuso el Merton College de Oxford, entre otros) Newton llegó a la conclusión de que el universo, que ya era heliocéntrico, era abierto e infinito y en este, el espacio y el tiempo eran constantes y continuos; es decir, el tiempo se entenderá como una sucesión infinita de instantes iguales y el espacio como una de parcelas extensas y homogéneas de modo que no habría ni principio ni final ¡Era infinito! (aún hoy lo sigue siendo).

Este video nos muestra claramente las diferencias entre el modelo geocéntrico ptolemaico y el heliocéntrico copernicano.


Leibniz fue un pensador que se caracterizó a lo largo de su vida por tres cualidades: Destacar intelectualmente entre sus iguales, la tacañería y el buscar siempre la armonía y el acuerdo. Así lo intentó a lo largo de su vida con las distintas monarquías europeas y religiones pero sin éxito. Por esta idea de armonía intentó unir lo mejor del pensamiento escolástico medieval con lo mejor del moderno racionalista. Intentó hayar esa línea de equilibrio que mantuviese las grandes verdades de estos períodos y que de ese modo aún siguiesen vigentes. Así, por un lado, mantuvo que accedemos a la realidad por medio de la razón (propio del racionalismo) y que esta ha sido creada por Dios cuya existencia queda demostrada por el argumento ontológico de San Anselmo de Canterbury (propio de la escolástica). Al tener un origen divino la base sobre la que se sostiene el mundo es metafísica.

¿Cuál es esta base para nuestro filósofo alemán?
Leibniz entendía, al igual que hoy, que lo que compone la materia en último término no es material y escapa a los sentidos (no nos asustemos, sabemos que la materia está formada por átomos que no podemos ver y estos son energía) y por tanto que no conocemos la realidad tal cual es (no volvamos a asustarnos, pensémoslo un momento. Lo que creemos que es el mundo no es así, lo que conocemos es lo que nuestra mente nos enseña a partir de la información captada por los sentidos ¿Acaso podemos ver los rayos ultravioletas, las ondas de radio o la señal de internet? No, pero sabemos que existen y que nos rodean). A esa misma conclusión llegó este filósofo alemán, pese a no existir aún ni la radio ni la WI-FI de nuestra casa, pero estudiando la cuestión desde la metafísica. Así, vió que el mundo y su percepción es relativa y depende de lo que nuestros sentidos digan a la razón por lo que el conocimiento se inicia en la razón (racionalismo). Por ejemplo, según el punto de vista desde el que nos situemos veremos que el objeto A está más cerca que el B, pero si cambiamos la posición veremos a B más cercano. Si todo es relativo y los sentidos "nos engañan" concluimos que no podemos tener un conocimiento cierto del mundo, al menos no un conocimiento perfecto (ahora sí podemos asustarnos. No, es broma). Leibniz afirma que sólo puede tener un conocimiento global un ser que sea perfecto y este es Dios (escolástica). Este ha creado el mundo y es el único que puede entenderlo y ver cómo es en la realidad, sin perspectiva. Lo entiende porque es su creador.

¿Qué ha creado Dios y por qué?
La respuesta de Leibniz a la primera pregunta es: "Un conjunto de seres materiales complejos ("complejo" no significa complicado sino que está formado por varias partes) y para conocer a estos hay que ir descomponiéndolos en sus partes más simples, actuar del mismo modo con estas y así sucesivamente hasta llegar a las indivisibles las cuales no podrán ser materiales porque como ya sabemos todo lo material se puede descomponer. De ahí que lo que conforme la naturaleza escape a lo material físico y pertenezca al plano metafísico. Estas partes simples, o entelequias, reciben el nombre de "mónadas" y sus características son: Ser únicas y distintas (no hay dos iguales, ya veremos por qué), indivisibles, creadas por fulguración (es decir, de la nada), no se comunican entre sí, están ordenadas jerárquicamente, no están abiertas al mundo y contienen todo el plan divino para el universo. Es, precisamente, por este plan divino armonioso por el que se conectan sin tocarse formando los cuerpos físicos que conocemos ya que obedecen al principio de causalidad que Dios ha establecido desde antes de que existiese el universo. De ahí que las mónadas en sí puedan contener la imagen de todo el universo en sí ya que son eternas, indestructibles y necesarias para el universo como un eslabón lo es para una cadena. La armonía divina hace que los planetas giren, que la Luna salga tras el día, que el agua se evapore al alcanzar los 100ºC y que los seres humanos tengamos una nariz. Con esto respondemos a la segunda de las preguntas anteriormente planteadas. Es decir, Dios crea el universo porque entiende que es necesario hacerlo y lo hace del modo en que lo conocemos porque era la forma en que tenía que crearlo.

Pero si nuestra visión del universo y el mundo es relativa debido a nuestra insuficiencia para alcanzar a conocerlos y entender los planes divinos ¿Cómo sabemos que es así? Leibniz nos lo explica con una argumentación lógica que parte del  principio de razón suficiente. Este establece que todo lo que hay es y existe por una razón determinada, no hay nada en la naturaleza que sea superficial. Al ser Dios el creador de todos los seres les ha conferido a estos en su ser su propia finalidad. Además, continua afirmando que como Dios es la bondad y la generosidad en grado máximo todo lo que ha creado ha sido lo mejor posible en su especie ya que un ser bueno y todopoderoso no puede crear algo que sea perfectible, es decir, que sea mejorable. No puede hacerlo porque escapa a su propia naturaleza. A estos principios se le une uno más que es el de la identidad de los indiscernibles, es decir, que Dios no puede crear dos seres iguales, de ahí que las mónadas sean distintas. No lo hace simplemente porque no tendría sentido ya que lo mejor, por definición, no puede ser más que uno (pensemos un momento: ¿Si hubieran dos, tres, cuatro seres exactamente iguales cuál sería el mejor, en base a qué criterio podríamos elegirlo sobre el resto? No podríamos porque no sería lógico y precisamente si algo tiene este mundo es lógica y sentido). De modo que ha creado el mejor de todos los mundos que podía haber creado y así mismo ha hecho con los seres humanos, el jamón serrano, la paella y, en general, con todo lo que nos rodea -esta idea es muy polémica cuando analizamos la existencia del mal en el mundo, cuestión que abordaremos en un futuro-. De modo que si estos principios rigen en la realidad, el universo no puede ser continuo con un espacio y un tiempo constantes porque, para Leibniz, es ilógico y rompe con la idea de armonía. El espacio no puede ser un continuo de parcelas homogéneas ni el tiempo una sucesión de iguales instantes ya que como hemos visto nada puede haber igual ni existir por duplicado, Dios en su bondad y poder no lo habría consentido. El universo por "lógica" no puede seguir esas leyes que proponía el físico inglés, no podía medirse porlas leyes que proponía la física porque estas partían de una imagen errónea del universo ya que surgían de la mente de un ser imperfecto que por defecto lo ve desde un punto de vista relativo y no absoluto y armonioso como lo entiende Dios.   

Así estableció Leibniz, quizás por casualidad o partiendo del error, que el universo era relativo. Idea que se llegaría a demostrar varios siglos después cuando Einstein, con su teoría de la relatividad, desmontó la imagen clásica del universo postulada, precisamente, por Newton. Quizás si el genial filósofo alemán hubiese estudiado la cuestión, como ya dijimos al principio de esta entrada, desde la física y no de la metafísica la historia de la ciencia hubiese cambiado radicalmente. De todos modos, y como podría pensar Leibniz, sino ha ocurrido así es porque Dios no lo quería y ya sabemos que su plan es el mejor de los posibles...
 
Con este artículo no he pretendido un riguroso examen del pensamiento de Leibniz y sus teorías porque escaparía a los fundamentos por los que ha nacido este blog. Mi objetivo ha sido presentar este autor a aquellos que no lo conocían y plantear una cuestión que suele pasarse por alto como es la disputa que mantuvo el alemán con, su contemporáneo y rival, Isaac Newton (disputaron durante años la autoría del descubrimiento del cálculo infinitesimal, información que podéis ampliar en el vídeo que os muestro abajo) sobre la idea de un universo mecánico o armónico. Siendo esta la primera gran crítica a la que se enfrentó aquel paradigma omnicomprensivo que nos iluminó durante siglos tras la oscuridad medieval y que entró en definitiva crisis en el s.XX.

Mini-documental sobre la polámica Newton-Leibniz

Blogger dixit

2 comentarios:

  1. Me ha parecido francamente interesante, porque sin duda esta entrada, trata temas de interes universal, porque toood@s las personas en algun momento de su vida nos hemos preguntado de donde venimos y a donde vamos o la misma razón de nuestra existencia y de todas las cosas del universo. La polémica Newton-Leibniz es algo que te hace querer saber mas tanto sobre física como metafísica y hasta me han entrado ganas de repasar mis apuntes de filosofía del instituto, porque ahí aparqué mi interés por esta y ahora esta resurgiendo con mas fuerza. Genial entrada y genial Blog ! aunque esto ultimo ya lo sabía ! ;)

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  2. Muchas gracias por el comentario,no mucha gente suele hacerlos, y sobretodo por las palabras. Me alegra mucho que haya ayudado a revivar la llama de la filosofía en tu interior y que hayas leído entera la entrada porque se que es bastante larga y puede ser un poco tediosa en algunas partes. Aunque, esto último, he intentado evitarlo en la mayor medida posible.
    Muchas gracias por los consejos del otro día, los estoy intentando llevar a la práctica lo mejor posible. Aunque esta es una entrada antigua y me temo que por ahora sólo he cambiado las más recientes.

    Hasta luego y gracias, otra vez, por dejar un comentario.
    Talueeee ;)

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